Un buen tropiezo
Hoy es uno de esos días en los que tienes muchas cosas que
hacer, sin embargo, te detienes en una librería, con el ánimo despreocupado, ojeas
libros y sin querer o planear llegas al área de niños, terminas leyendo algunos
y juzgando como si fueras quizá un experto: “No es llamativo” “Que misógino” “Establece
etiquetas” “¿De verdad es para niños?”
Entre todo este palabrerío mental a lo lejos ves un libro
botado que dice “Por favor NO abras este libro” inquieto te acercas, lo tomas y
lees lo que dice del autor, su reseña te da aún más ganas de leerlo, este texto
es el producto de algo Es como si pudieras tener la oportunidad de
ser niño de nuevo, ser curioso de principio a fin, olvidar tu alrededor y reír
con el libro.
que no fue planeado, te hace prejuzgar sin embargo, ante
la negativa del personaje que te pide terminantemente “¡Vete a leer otra cosa!”
lo abres… y te encuentras leyendo sin parar, riendo y sorprendiéndote en cada página,
así sigues hasta el final del libro que te sorprende.
No es el lenguaje, no son los dibujos, es la creatividad del
autor Andy Lee que te permite regresar a una parte de tu infancia y sin duda
alguna los niños pueden disfrutar este manojo de riqueza.

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