martes, 27 de febrero de 2018


Un buen tropiezo 
    Hoy es uno de esos días en los que tienes muchas cosas que hacer, sin embargo, te detienes en una librería, con el ánimo despreocupado, ojeas libros y sin querer o planear llegas al área de niños, terminas leyendo algunos y juzgando como si fueras quizá un experto: “No es llamativo” “Que misógino” “Establece etiquetas” “¿De verdad es para niños?”
    Entre todo este palabrerío mental a lo lejos ves un libro botado que dice “Por favor NO abras este libro” inquieto te acercas, lo tomas y lees lo que dice del autor, su reseña te da aún más ganas de leerlo, este texto es el producto de algo  Es como si pudieras tener la oportunidad de ser niño de nuevo, ser curioso de principio a fin, olvidar tu alrededor y reír con el libro.
que no fue planeado, te hace prejuzgar sin embargo, ante la negativa del personaje que te pide terminantemente “¡Vete a leer otra cosa!” lo abres… y te encuentras leyendo sin parar, riendo y sorprendiéndote en cada página, así sigues hasta el final del libro que te sorprende.
    No es el lenguaje, no son los dibujos, es la creatividad del autor Andy Lee que te permite regresar a una parte de tu infancia y sin duda alguna los niños pueden disfrutar este manojo de riqueza.