lunes, 24 de septiembre de 2012

Continuación del cuento


Continuación....
Veía como una imagen fugaz de un hombre y una mujer abrazándome, diciéndome “Te amo”. Saltar por los pasillos de la casa, esconderme debajo de la cama y correr en el patio con dos perros blanco con negro. Como una escena de cine corría una cinta en donde la perra estaba teniendo cachorritos en la habitación rosa, mientras los lamia me daba cuenta que había una pequeña perrita que me miraba fijamente y yo le decía “te amo, eres hermosa, eres mía, somos una”. De pronto un temblor azotó la casa, se oían gritos de mi madre y mi padre, por que las sacudidas comenzaron a destruir la casa, yo quería salir corriendo, pero la perra me lo impidió, me puso junto a sus perritos y la abrace llorando. El temblor duró mucho tiempo y los gritos desaparecieron, pero el crujir de la madera seguía, al mismo tiempo el lodo de las montañas comenzó cubrir gran parte de las habitaciones. Cuando el temblor pasó y el lodo se estableció le grité a mis padres y la perra ladró pero nadie contestó. Todo ese día recuerdo haber llorado y comprendido que mis padres habían muerto. A los pocos días los dulces escondidos en mi habitación parecían ser insuficientes para todos los sobrevivientes, así que la perra y yo salimos a buscar algo de comer. Logramos salir por la ventana de mi baño y entrar a la sala, rascamos y entramos a la cocina. Ese día comimos pan y estuvimos muchos meses con conservas que mi madre guardaba para los meses de invierno, los perritos ya habían crecido bastante y en especial aquella con la mirada expresiva era mi hermana y compañera, mientras que la perra grande era nuestra madre. Aprendió a cazar pequeños animales que yo cocinaba con una fogata en el bosque y compartíamos la comida todos. Entonces un día después de mucho tiempo miré a lo lejos humo de una fogata, era un camino muy largo que no había cruzado, sin embargo pensé que esas personas nos podrían auxiliar, Samantha (la perra de los ojos expresivos) y yo fuimos corriendo hacia allá. A medio camino había un puente que le sería imposible cruzar, así que la miré y le dije: “Samantha, regresa a la casa, te prometo que regresaré por ustedes” La bese y le dije “Te amo” y emprendí el viaje.  Cuando ya estaba cerca un resbalón me hizo rodarme hacia un barranco, el grito que di, alerto a las personas y me encontraron. Rápidamente pidieron un helicóptero y me llevaron al hospital, ahí estuve muchos meses sanando mis fracturas y cuando los médicos me preguntaron quien era yo, no les pude decir por qué no recordaba nada.
Al terminar de entender todo mire a la perra y dije: “¿Samantha?” la perra gimió, “Perdón por regresar hasta ahora, pero he venido por ti, no mi mente pero mi destino me trajo a ti” la perra me miró, parecía que sonreía y cerró los ojos, al poco tiempo la perra dejó de respirar y los perritos comenzaron a aullar con un dolor que yo comprendía bien.
Me recosté frente a la perra y lloré hasta quedarme dormida. Después los gritos que decían: “Samantha ¿Dónde estás?” me despertaron “Aquí” Grité.
Mis amigos llevaban horas buscándome y entraron como pudieron.
-       ¿Estás bien? – dijo uno
-       Si – dije yo
-       ¿Murió la perrita? – preguntó
-       Si – dije yo
-       ¿Segura que estas bien? – me preguntó - ¿Parece que viste un fantasma?
-       No vi un fantasma, encontré mi pasado y ahora veo mi futuro. Vámonos y nos llevamos a todos los perritos.
-       Si claro – me dijo
Y así fue como el destino cumplió una promesa...
Por Juliana Vinay

En la oscuridad de lo desconocido habrá un rayo de luz conocido



            Todo comienza en una fiesta como cualquier otra en un lugar fuera de lo común. Decidimos rentar una pequeña cabaña en el bosque lejos de la ciudad. Entre hombres y mujeres asistimos 20 personas, algunos cercanos, otros no tanto pero la fiesta prometía.  Recuerdo claramente instalarme en mi habitación que por la premura tome de abajo con vista a un patio claro que daba al bosque. Esperaba compartir con compañeras pero al momento era para mí sola, en espera de ellas, decidí acomodar mis cosas. Tenía la certeza de que esa noche no dormiría, pero el viaje por la lejanía de la ciudad pintaba a 5 días como mínimo.  Mirando por la ventada vislumbre a lo lejos unos ojos que observaban directamente a mí. ¿Sería un animal? Pensé, ¿Qué tipo de animal seria este?, mi imaginación broto hasta temblar de miedo. Perdida en mis imágenes mentales forcé la vista en donde deberían estar esos pequeños ojos que fugazmente desaparecieron. “Fue mi imaginación” aseguré.
            Llegadas las compañeras nos reímos un poco y comentamos de esta fiesta en este lugar tan especialmente hermoso y callado. De pronto algo me hizo mirar hacia la ventana y los ojos aparecieron nuevamente, pero ya no le di importancia.
            Comenzamos a sacar algunas mesas al jardín, un asador y carne.  El organizador empezó a preparar carne asada que saboreábamos por su olor.  Sentí como si me miraran fijamente y desde atrás de re ojo mire al bosque y los ojos se veían nuevamente, “¿qué es?” trate de acercarme y sin verme paranoica, se vislumbraba una silueta de mediano tamaño en color blanco y negro. Animal salvaje no era, pues su tamaño, su tranquilidad y su sentado parecía más domestico, le pregunté a un amigo:
-       ¿Tú ves esos ojos de allá? – le dije mientras señalaba el lugar.
-       Si los veo. ¿Qué será? – preguntó y entro corriendo, más bien se tambaleo un poco, ya estaba pasado de copas.
Mientras yo miraba fijamente aquellos ojos que parecía que me observaban, me di cuenta que el animal no se inmutó ni un segundo. De pronto de la nada se escucho un ruido de bala y esos ojos cayeron al suelo. Mi amigo había traído un rifle y gritaba que había cazado un venado, todos asustados le quitaron el rifle. Pero yo corrí a ver aquel animal, ¿estaría herido? ¿Qué animal seria? Rogaba que hubiera huido, que ni un rasguño le tocara. Al acercarme me di cuenta que era un perro de color blanco con negro, sus ojos reflejaban tristeza, hasta miedo noté, lo toqué y lo acaricie. Así me di cuenta que era una perra que tenía sus tetitas con leche “¡Oh no! Pobre perrita, tienes a tus hijitos y venias por comida” le susurré. Su expresión me decía que estaba en lo cierto. Aunque era una perra que jamás había visto, sus ojitos me decían que la conocía de toda la vida, lo cual sería imposible recordar después del accidente en donde mi mente perdió mi pasado.
Sin pensarlo dos veces la cargue y busqué un pequeño rastro que ella pudo seguir, para encontrar a sus cachorros, ella estaba herida y gemía de dolor, yo seguía caminando a prisa, parecía que corría, como si ese camino fuera conocido como la palma de mi mano. Caminando ya muy adentro del bosque me di cuenta que había una cabaña en ruinas, “es imposible entrar ahí” dije en voz alta.  La perra inmediatamente se movió bruscamente para que la bajara.  La bajé y con movimientos dificultosos andaba, yo la seguía como si ella me lo hubiera pedido. Entramos a la casa por la ventana de la sala, recorrimos un corredor y salimos por otra ventana, todo estaba desecho y cubierto de tierra. Rodeamos una parte del techo y entramos por una ventila del baño.  Este baño era el baño de una habitación de una niña, todo era rosa, las cortinas eran de estrellitas con corazones, la colcha de la cama y un sinfín de juguetes, las cosas estaban deterioradas pero se veía que fue decorada con esmero. Al ver esa habitación pasó fugazmente el pensamiento de tener una familia, me imaginé como si tuviera un papa, mama y hermanos. Soñé por un momento que esa habitación era la mía y que estaba en perfectas condiciones. Soñé incluso el nombre con el que me habrían bautizado: “Susana” es buen nombre me aseguré. Pensé por un momento que tomaría un pantalón del segundo cajón del tocador, y reí al soñar que abría el closet y encontraba un pequeño vestido de princesa. Si hubiera tenido una familia que me amara, no me habrían abandonado, no me hubieran dejado al servicio del estado, no hubiera rodado como rodé, pero él hubiera no existe y desperté de mi ensoñación. Recordé de inmediato a la perra, que detrás de la cama se echó y sus perritos comenzaron a mamarle el pecho y ella exhausta recargó su cabeza en el piso. Me senté a su lado, la acariciaba y le dije: “te prometo que cuidaré de tus perritos y de ti. Solo tienes que aguantar un poco más” La acariciaba, sus ojitos me miraban con una iluminación familiar, yo sabía que me quería decir algo, pero no comprendía bien. De pronto miré debajo de la cama y vi un libro que tomé para verlo. Al abrirlo quedé impactada, era mi cara en otra persona, aventé el libro sin pensarlo y cayó en la portada que decía “Susy”, me impactó, por reflejo miré en dirección a la puerta y tenia de nombre “Susana”, me paré bruscamente y abrí el segundo cajón del tocador y encontré pantalones. Casi como reflejo abrí el closet esperando no ver aquel vestido de princesa, pero ahí estaba, colgado como harapos, viejo, casi podrido. Entonces tomé el álbum de fotos que había aventado. Lo miré y vi fotos de una familia con un bebe, después el bebe creció hasta dos o tres años, fotos de ese mismo cuarto, fotos de una familia feliz. Fue entonces cuando a mi mente llegaron muchas imágenes… (Continuara)

martes, 18 de septiembre de 2012

Reflexión de Analfabetismo digital


     En la actualidad la tecnología pareciera ser parte fundamental de la vida del ser humano, está tan inmersa en la cotidianidad que en ocasiones las personas actúan en función de ella. Esto quizá es resultado del dinamismo de la tecnología, sin embargo, también incluye la creación de nuevas necesidades en las personas, que se satisfacen a través de la tecnología. La vida no solo puede ser más fácil con la tecnología sino que algunas veces también puede verse “bien”. 


     Esto nos invita a reflexionar un tanto acerca de los objetivos para los cuales deberían ser utilizadas las nueva tecnologías, como en el aumento de la productividad, el desarrollo económico y la competitividad de los países (Rosas, 2012). Pero esto dista mucho de la realidad. 


     La tecnología se ha convertido en una forma de medir estatus social, económico, personal, que incluye etiquetas a las que puedes o no dejar de pertenecer dependiendo de la accesibilidad que tengas a dicha tecnología, así pues se ha perdido un sentido de crecimiento social que debiera existir con los avances científicos. Desde esta misma perspectiva el ocio ha encontrado un buen aliado con la tecnología.


     Lo anterior solo por mencionar a las personas que tienen acceso y penetración a la tecnología, que en condiciones mexicanas se traduce en un nivel económico medio a alto que le permita tener una computadora en casa y señal de internet como mínimo (salvo en algunas ocasiones el nivel económico es bajo). Ahora bien si en el 2010 con 112 millones de habitantes en México, 52 millones de ellas se encuentran en pobreza moderada y pobreza extrema en zonas urbanas y rurales (Taniguchi, 2011), estamos hablando que casi la mitad de los mexicanos podrían no tener acceso y penetración a la tecnología. Sumado a esto se consolidan nuevas interrogantes ¿Cuántos pueden leer y escribir? ¿Cuántos tienen acceso a una escuela? ¿Cuántos hablan en dialectos?, solo por mencionar algunas cuestiones. En consecuencia resalta a la vista el término “brecha digital” que es “el incremento de las desigualdades como consecuencia de la aparición de dichas tecnologías” (Elboj, Puigdellivol, Soler, Valls, 2009, P.15) 


     La brecha digital produce un “aumento” de las desigualdades, no genera dicha desigualdad, esta definición parece acertada en el caso de México, la tecnología no es el único factor que interviene en las desigualdades en general, hay otros como la pobreza, la falta de educación, la mala administración gubernamental, la falta de políticas adecuadas, la injusticia, la mala distribución del gasto público, solo por mencionar algunas.


     En relación a esto deberá generarse un organismo que integre desde un punto de vista multidisciplinario los diferentes factores que inciden en la problemática de la desigualdad, que no atente sobre la cultura y creencias de cada persona. Que se base principalmente en el bienestar de México como sociedad.

Hola


¿Quién es la persona que se encuentra detrás de las letras? 
Con la respuesta debe comenzar el blog… 
Soy mujer multifacética que sin obviar en la etiqueta
 recurre a sus mil caretas, hija, psicóloga, estudiante
A veces dos al mismo tiempo. Incansable soñadora con los pies en la tierra. 
Conocer a los demás y a mi misma es una tarea de la vida diaria, 
por eso estudio los procesos mentales 
¿Qué pensamos? ¿Por qué pensamos? ¿Cómo lo pensamos?
 Todo ello sin agobiarme en encontrar un resultado
 por que la interacción con personas no regresa por el mismo camino.
 Así pues bienvenidos 
al recorrido del silencio 
en donde sus pensamientos
 griten en cada rincón de su mente.